Este artículo fue publicado en la Revista Solo para Mujeres. Periódico el Nuevo Día Septiembre – Octubre de 2018. Edición No 19 – año 5 

Casi todos tenemos ese profundo anhelo de ser felices, de mantener eternamente la chispa encendida en nuestro corazón y encontrar esa persona que tanto anhelamos. Algunos, con el tiempo, van haciendo caso omiso de estar con otros y sienten un profundo bienestar en vivir solos y solas. Como sabemos cualquier fórmula está bien, o solo o acompañado, siempre y cuando seamos felices. Y es que, en realidad ¿qué significa estar en pareja?, ¿será que pareja solo es aquella persona que llena nuestros propósitos sentimentales? 

Yoga para dos, es una hermosa práctica que nos permite descubrir el cuidado con el otro, para el otro y con nosotros mismos. Encontrar ese fino balance entre entregarnos a los demás y con nosotros mismos de manera cuidadosa. Todos sabemos que a veces dar de más puede ser una carga y entregarse de menos puede causar daño y desasosiego. Entregarse en balance, es un arte para la vida.

El yoga en pareja nos permite descubrir, por medio de las asanas (posturas), el cuidado con nuestro cuerpo y a compartir los límites profundos y evidentes en nosotros mismos y los demás. En el yoga para dos el otro es nuestra guía, sostén, maestro y cuidadoso amigo. Si le causamos daño a alguien, seguramente tarde o temprano se nos devolverá y este es uno de los profundos y reveladores aprendizajes de la práctica.

Una de las actitudes principales que propone el Yoga, es el Ahimsa o la No Violencia (practicada por Gandhi y otros maestros), que en un sentido profundo nos enseña a dar o entregar aquello que esperamos recibir o simplemente por el acto de dar desinteresadamente, Ser observador de esa violencia interna permanente en nosotros y reforzada por la cultura (autoexigencia, violencia psíquica, física y espiritual), que hace que cada vez sea más difícil la convivencia. Parar de violentarnos y de violentar.

Entender qué significa ser pareja, es primero abrirse a la pregunta ¿quién soy yo como pareja? ¿qué tipo de amor entrego (interesado o desinteresado) en mis relaciones? ¿qué tan autoexigente soy conmigo mismo y por ende con los demás? ¿Es fácil para mi dar y me abro a recibir en las mismas condiciones de mí entregar?  

De muchas formas somos compañeros y compañeras de quienes nos rodean en lazos afectivos (familiares y personales), entonces el llamado es a preguntarnos qué tipo de relaciones estamos sembrando en nuestra vida. Que semillas de amor u odio estamos poniendo a nuestro paso.

Practicar yoga juntos o realizar otra práctica física que nos invite a compartir; nos permite unirnos más, pero sobretodo desarrollar la tolerancia, el respeto y amor necesarios para fortalecer y mejorar nuestros lazos; a establecer o renovar nuestros vínculos; entender mejor nuestros cuerpos y permitirnos sanar colectivamente, a través de la alegría, generando esperanza en un mundo mejor para todos.

Abrirse a practicar con otro es encontrar un impulso, un motor seguro para llegar lejos en la vida. Y, recuerda que pareja no sólo es compañero sentimental sino también tu amigo o amiga o familiar, incluso aquel desconocido que encuentras en clase que amorosamente te sostiene y anima a cada paso.