Le parece conocidas frases como: “si me cela me ama” “Siempre debemos decir dónde estamos y lo que nos encontramos haciendo” “Nuestro amor es tan puro que estamos juntos todo el tiempo”. Si estás frases te suenan cotidianas es porque estamos presentando algunas ideas poco saludables.

A lo largo de la historia hemos pensado que los celos son una consecuencia del amor, esto se ha convertido en una falsa creencia que hemos incorporado en nuestro ser, lo que hace que cada vez tengamos conductas enfocadas a la persecución del otro. Las características de una persona que mantiene celos patológicos son preguntas frecuentes ¿dónde estás? ¿Con quién? ¿Por qué saliste y desde que hora?, constantes revisiones de elementos electrónicos, y redes sociales de la pareja, eventuales agresiones que cada vez se hacen más intensas y los arrepentimientos más notorios.

Aquí, reconocemos el poder de nuestra mente y su habilidad creadora, nos imaginamos contextos, personas, momentos, historias y todo un entramado de sucesos ilusorios que nos hablan de la “supuesta” infidelidad de nuestra persona amada. La manifestación de ésta situación son los celos, pero lo que se mueve profundamente es una sensación de posesión y un miedo intenso a la perdida, Pero ¿Cuándo  hemos comprado la pareja para sentirla nuestra pertenencia? Ninguna vida nos pertenece aunque compartamos el mismo lecho, y de lo único que debemos hacernos responsables es de nosotros mismos. 

Reconocernos valiosos, nos hace notar que cuando alguien es infiel, se está perdiendo la oportunidad de compartir a nuestro lado, al tener claro esto, confiamos en la vida y nos entregamos a la vivencia plena del amor, nos dejamos descubrir y sobre todo, nos gozamos cada instante al lado de nuestro ser amado. Los celos se pueden superar, no dejes pasar tu oportunidad.