Los seres humanos somos altamente sexuales, pues nuestra naturaleza instintiva, aquella que busca la saciedad de los deseos biológicos, siempre estará en vía a la consumación de los mismos. En éste sentido, la sexualidad es unas de las temáticas que más genera curiosidad en la vida cotidiana, pensarnos como seres sexuales nos lleva a la reflexión de nuestros deseos más profundos, gustos, fantasías y anhelos recurrentes y por tanto es la puerta de entrada a la búsqueda de constantes experiencias que van desde la práctica íntima hasta la generación de vivencias ampliamente compartidas.
Existe un punto donde estos parámetros de búsqueda sexual se intensifican, de tal modo que pueden alterar y afectar la calidad de vida de la persona, aquí la experiencia comportamental se ve altamente influenciada por la necesidad y el deseo excesivo e insaciable, lo que genera una pérdida de control de las acciones que se realizan. Esto es lo que se denomina trastorno de la hipersexualidad o en términos comunes, adicción al sexo y tiene las siguientes características:

    • Consumo de tiempo y energía en fantasías e impulsos sexuales con existencia de pensamientos recurrentes
    • Necesidad de experiencia de tipo sexual cuando hay emociones de tristeza, rabia, ansiedad, estrés o cualquier estado de ánimo negativo
    • Repetición de conductas sexuales, sin tener en cuenta el daño que se genera a sí mismo o a las personas que lo rodean
    • Persistencia de 6 meses en las conductas impulsivas
    • Intentos fallidos enfocados a la reducción de estas conductas tras identificar malestar psicológico en la vida social, familiar, laboral
    • Participación de varias actividades de tipo sexual como cibersexo, consumo de pornografía, asistencias a clubs de striptease, entre otros
    • En muchos casos sentimiento de culpa y tristeza, posterior a la práctica sexual

En estas situaciones, se aconseja visitar un profesional para encontrar respuestas y soluciones terapéuticas que aporten al bienestar psicológico y emocional, por tanto caminar en dirección a la paz y a la felicidad interior.